ENCENDER LA CONSOLA Y DEJARLA EN PAUSA

«Vas de un lado a otro realizando recados y suena tu celular, tu jefe necesita el link del ‘WeTransfer’ que dejó vencer hace dos meses. Es el videojuego quien vuelve a tener su vida pausada«

Podemos observar, de izquierda a derecha, una billetera con algunas monedas, un control de Play Station, una mano sosteniendo un celular con distintos mensajes procedentes de Juana, Boss y el proveedor, un bowl con lo que parece ser comida china y dos palillos para comer. En la esquina superior derecha se lee pause-menu.com Ilustración realizada por BIO para el articulo "Encender la consola y dejarla en pausa" de la sección Pause-Life del sitio web Pause-menu.com
¿Vas a jugar o responderle el mensaje a tu crush?

De pequeños no sucedía, éramos libres de responsabilidades y podíamos jugar por horas totalmente conectados solo con la pantalla y nuestro mando. Ahora somos gamers adultos que buscamos pequeños espacios para poder jugar. Nuestras obligaciones nos asedian, las redes sociales nos piden su constante vigilancia y el cansancio que nos ha traído los años, lo arrastramos como el suplicio de nuestra existencia y lo peor es que muchas veces optamos por encender la consola y dejarla en pausa.

La vida del adulto

Te levantas pensando que hace una semana o más no has tocado tu PlayStation, pero primero es la responsabilidad entonces partes al laburo donde pasas la mayor parte del día, siempre deseando llegar a casa a tomar su control que te extraña. Llegas a casa, son las 7 de la noche, miras el refrigerador, sacas la pasta Maruchan fría y la pones a hervir. Mientras la cocción se hace efectiva vas a la sala, enciendes la consola, tomas el mando y te sientas a ver el catálogo de juegos que te ofrece hoy tu prospera economía de asalariado.

Hay nuevas ofertas, obsequios por membresía y casi una infinidad de juegos que ni siquiera has probado. Te decides por uno de esos últimos. Ves alzándose un gran título violeta que reza Ori and The Will of Wisps. Lo pones a descargar y recuerdas que llevas posponiendo meses el llamar a tu operadora para mejorar la velocidad de tu internet, la pantalla dice que faltan aún un par de horas, decides entonces volver a la cocina mientras baja el juego que anhelas.

Los quehaceres

La pasta está humeante y decides echarle un poco de carne, ahora sazonador, trozos de cebolla y ajo. Empieza a oler rico. Mientras cortabas los vegetales se hizo un desorden terrible, hasta tienes que involucrar un trapeador.

Secas y vas a la sala, empiezas el juego. Te encuentras con un primer nivel lleno de vida y de colores que luego te va llevando por una paleta de colores sombría y llena de personalidad. Huele a comida lista. Pausas el juego y vas comer. Deseas volver a tu consola pero saber que si no lavas esos platos dentro de poco tendrás cientos de visitantes indeseados, las hormigas siempre fueron de tu desagrado, además que mañana tu madre te va visitar, debes tener el hogar impecable, es momento de hacer un aseo general.

La injusta sociedad

Tienes en estomago lleno, la casa impecable y la mente en paz;  despausas el juego y continúas. Tu personaje es un pequeño espíritu del bosque brillante, bastante adorable para ser sinceros. Vas avanzando y el escenario va fluyendo en distintas dimensiones que componen el mundo.

Vas de un lado a otro realizando recados y suena tu celular, tu jefe necesita el link del ‘WeTransfer’ que dejó vencer hace dos meses. Es el videojuego quien vuelve a tener su vida pausada y te pones en ello. Buscas los archivos, los cargas, los subes. Mientras pasa esto te pones a hablar con Federica, tu crush de la infancia. Cargaron los archivos, vuelves y te sientas, reanudas el juego, pasan 3 segundos y está de nuevo Federica escribiéndote, no puedes dejar pasar esta oportunidad, te concentras en ella.

Los años que nos pesan

Son las 11 de la noche, apagas la consola y te vas a dormir pensando que probaste un juego excelente. No crees lo que le vas a contar a Martín mañana en la oficina, el mejor primer nivel jamás creado.

Martín te pregunta si lo disfrutaste y te das cuenta que durante esa intermitencia ¿nunca fue consciente de lo que jugaba? Ahora estás de nuevo en la oficina totalmente cansado de una noche mal dormida, recordando las juergas del pasado hasta las 3 de la mañana, que ahora solo son una leyenda que retumba dentro de tu cabeza.

– FIN DEL ARTÍCULO –

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Encender la consola y dejarla en pausa

Es un artículo de la sección Pause-Life, donde hablamos de la realidad de los Gamer que ya tienen un par de canas en la cabeza. PMC quiere saber si te sentiste identificado ¿Cuántas veces has prendido la consola para dejarla en pausa y apagarla a las horas después? ¿Alguna vez tus obligaciones te hicieron tardar horas en una misión que debía durar un par de minutos? Deja tu testimonio en la bandeja de comentarios.

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